Bajo la aparente bondad en rapidez y facilidad en la concesión de los créditos conocidos como “Express”,  se encuentra una forma de endeudarse más allá de lo que sería razonable o deseable sin advertir inicialmente los niveles exagerados de TAE existentes.

La TAE es la Tasa Anual Equivalente; un término que pasa desapercibido en muchas ocasiones, y que consiste en una fórmula financiera que incorpora el tipo de interés nominal, las comisiones y el plazo de la operación. Es decir, el coste del préstamo. Es obligatorio que la TAE figure en la documentación y publicidad de los préstamos.

No debemos olvidar que las entidades que conceden este tipo de créditos suelen estar inmersas en un entorno legislativo muy caótico, por lo que puede ser difícil de reclamar. La mayoría de los  denominados “créditos rápidos” suelen ser concedidos por entidades no financieras, por lo que no están supervisadas por el Banco de España. Nuestro consejo es que antes de contratar cualquier tipo de crédito llamado “rápido” debemos asesorarnos previamente.

Antes de contratar, hay que pedir siempre a la entidad una copia del contrato a fin de verificar tanto las condiciones particulares como las generales de contratación. Se debe leer y poner atención a esa letra pequeña; denunciar si no se puede-literalmente- leer claramente, y preguntar en tu organización de personas consumidoras por aquellas cláusulas que no se entiendan.

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